LA “GRACIA” TRASTORNADA

Cuando enseñamos, es absolutamente necesario considerar todo lo que dice la palabra de Dios en cuanto del tema que estamos explicando. La ignorancia y la falta de estabilidad espiritual pueden causar que enseñemos un error dañino en vez de entregar a las personas el alimento espiritual que les puede ayudar a crecer y ser fuertes en su trabajo para el Señor.

El Espíritu dio esta palabras a Pedro en 2 Pedro 3:16: “casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.” Por esto, tenemos que poner diligencia cuando ensenamos como encontramos en 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Un error puede surgir no solamente por decir algo que la Biblia no dice o por directamente contradecir a lo que dice, sino igualmente puede producirse por torcer o no usar correctamente la palabra de Dios. Esto es precisamente lo que pasa cuando se enfatiza una parte palabra más que el resto de las enseñanzas. Algunos hicieron esto cuando Jesús vivía acá en la tierra por poner más atención en los sacrificios y cosas ceremoniales que en la pureza de los pensamientos y del alma. Jesús condenó tales ideas. Hay que recordarnos siempre que el propósito de Dios al comunicar con nosotros en la palabra es causar que seamos más y más como Él. Por poner más énfasis en los sacrificios que en la el cambió de la mente y la vida, habían dejado atrás el punto principal y el propósito de Dios, así creando una religión que no hizo nada positivo en la vida de las personas.

Hoy estamos cara a cara con un cambio de énfasis similar. La enseñanza popular en cuanto de la gracia de Dios se está usando para crear sistemas de creencia que parecen muy cómodos para la gente. El problema es que estas sistemas no demandan cambio de corazón ni de vida. El propósito de la gracia de Dios en Jesucristo siempre fue enseñarnos que dejemos lo malo (Tito 2:11-12):

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,

Por años hemos escuchado continuamente el tema popular desde los púlpitos de gracia, dulce gracia de Dios, mientras que las personas se han extraviado más y más de la verdad de Dios en su manera de vivir y se contenten con simplemente vivir sus vidas como les plazca y dedicarse a sus propios propósitos. Pero esta sistema de creencia no parece nada similar a la vida de Jesús, o de Pablo, o de Esteban, personas que dedicaron la vida a la obediencia a la palabra de Dios con graves costos personales.

¿Hasta cuándo vamos a tolerar la enseñanza que la vida en Cristo es fácil? Cuando Pedro trató de convencer a Jesús que no tenía que sufrir por hacer la voluntad de su Padre, esto era la contestación de nuestro Señor:

22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16:22-27)

Pedro, sin saber, estaba tomando la parte del Diablo por decir a Jesús que no tenía que sufrir la muerte que vino para llevar a cabo. Los que tratan de convencernos hoy que la vida cristiano es fácil están tomando la misma parte. Muchas personas se sorprenderán cuando en aquel día son rechazados por no haber hecho lo que Dios les mandó. (Mateo 7:21)

¿CÓMO PODEMOS TENER UNA RELACIÓN VITAL CON DIOS?

INTRODUCCIÓN

En la segunda lección, estudiamos en cuanto del amor que Dios tiene por nosotros. Vimos también que Dios quiere tener una relación vital con nosotros. Todos nosotros estamos relacionados con Dios en el sentido que nuestra existencia misma es el resultado de su trabajo en la creación y su poder todavía nos sostiene en este mundo en lo cual vivimos. Encontramos lo siguiente en cuanto de Dios en Hechos 17: 25-29:

25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

Aunque hay quienes lo niegan, nosotros por el hecho de la creación y todo lo que él ha formado, estamos relacionados con nuestro creador y muy dependientes en él. Nótese de la frase en versículo 25, “pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.”

LO QUE HACE LA CREACION Y LA GRATITUD

Todo lo que él ha hecho y lo que nos ha dado debe servir como motivo de una gratitud que nos cause “palpar para hallarle….” (véase versículo 27) Nótese de lo que tenemos escrito en Romanos 1:20-21:

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Nunca debemos tomar en poco la magnitud de la equivocación que hacemos cuando no mostramos la gratitud hacia Dios. Las palabras que terminamos de leer lo hace muy claro que el no demostrar gratitud después de ver todo lo que Dios ha hecho es un error que dirige hacia una vida de miseria y obscuridad espiritual (obscuridad se emplea aquí en el sentido de error moral y espiritual). Pero, al contrario, la gratitud resulta en un esfuerzo de nuestra parte para buscarle a Dios, aunque sea a tientas, para poder encontrarle. Tal búsqueda, sí, nos transforma la vida.

Tal vez, en este sentido podamos decir que la gratitud hacia Dios nos hace listos para escuchar todo lo que Dios nos quiere decir.

¿QUÉ DICE DIOS SOBRE UNA RELACIÓN CON ÉL?
ÉL LO HACE CLARO.

¿Qué nos dice Dios en cuanto de cómo tener tal relación con él? Tal vez nos sentimos seguros que algo tan importante que también es tan central al propósito de Dios se explica claramente en la Biblia. ¡Y así es! Pero, también, como Ud. puede darse cuenta, es algo que las fuerzas que están en contra de Dios quisieran complicar, tapar, y hacer difícil de entender, a fin de que pocos puedan ver, aceptar, y obedecer la clara y sencilla verdad de Dios.

Dios hace tan claras las verdades básicas en cuanto de cómo tener una relación con él, que la persona que pone el esfuerzo para aprender la palabra de Dios necesitaría ayuda para NO entenderlas. Pero, como ya hemos explicado, siempre hay quienes nos quieren “ayudar” en este aspecto.

LA DIFERENCIA ENTRE EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

¿Qué dice Dios en cuanto de este asunto? Primeramente, tenemos que darnos cuenta que hay una diferencia grande entre lo que encontramos en el Antiguo testamento y lo que se enseña en el Nuevo testamento. Hay una razón muy buena por qué encontramos esta diferencia. Aquellos quienes fueron obedientes a Dios en los tiempos del Antiguo testamento, desde el tiempo que la ley fue dado por Moisés hasta que murió Cristo, vivieron bajo las enseñanzas de aquella ley, si fueron judíos, o de otro modo estaban fuera de una relación del pacto de la promesa (a no ser que se acercaron para participar con los judíos de acuerdo con las enseñanzas de la ley de Moisés). Para entender más claramente, considere Ud. lo siguiente:

Efesios 2:11-16

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

En el Nuevo testamento, vivimos bajo un nuevo pacto, como vemos en Jeremías 31:31-34:

31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

En los tiempos de la ley de Moisés, cada generación de los judíos tenia que enseñar a los niños que conozcan al Señor, pero bajo la ley del Nuevo testamento, es decir hoy, solamente los que conocen en cuanto de él pueden llegar a ser sus hijos. La misma naturaleza de lo que Dios nos dice hacer en el Nuevo testamento para llegar a ser sus hijos lo hace así. En los tiempos de Antiguo testamento, uno fue contado como parte del pueblo de Dios solamente porque nació judío y sus padres le circuncidó (si fue hombre). Así fue contado como parte del pueblo de Dios. Pero, ahora después de la muerte de Cristo y el comienzo de la Iglesia mencionado en el Nuevo testamento, uno no entra en el reino de Dios por la nacimiento físico, sino por el nacimiento nuevo–un nacimiento espiritual. Los niños pequeños o bebés que todavía no entienden el pecado están en una condición segura delante de Dios y Dios les ve como puros y sin ninguna necesidad para salvación, pues no han pecado. Nótese de las palabras de Cristo en Mateo 19:14:

Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

Considere también sus palabras en Mateo 18:1-6:

1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. 6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

Es la enseñanza de hombres que los niños heredan el pecado de Adán, y por tanto necesitan alguna intervención para que sean salvos. La enseñanza de Dios es distinto. Nótese de las palabras resonantes de Dios que se encuentran en Ezequiel 18:1-4

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera? 3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel. 4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

Las palabras “Vivo yo,” muestran la determinación de Dios que aquella enseñanza (que lo que el padre habría hecho en alguna manera explica las acciones malas del hijo) sea parado de una vez. Dios estaba fuertemente mostrando que el hecho que los padres hayan comido uvas agrias (es decir, pecaron, hicieron lo malo en su vida) no determina que el hijo tenga que hacer lo mismo. El capítulo 18 sigue explicando como el individuo debe dar la espalda al pecado y hacer lo correcto para que la maldad no le destruya. La enseñanza muy clara de la palabra de Dios es que la persona es un individuo y puede determinar la dirección de su vida. No importa qué hayan hecho otros, aunque sean de su propia familia. También mire Ud. lo que dice Ezequiel 18:19-20:

19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto vivirá. 20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

Podemos ver muy claramente entonces, que la enseñanza que los hijos llevan alguna responsabilidad por el pecado de Adán es directamente contraria a lo que Dios nos enseña. ¡No se equivoque! El pecado es un acto de voluntad personal, no algo que uno pueda heredar de otro. Los niños no requieren ninguna intervención ni ceremonia para ser puros. ¡Ya lo son! Son puros por el hecho que todavía no han pecado.

Sin embargo, tristemente, cuando crecen y lleguen a ser hombres y mujeres, ellos mismos desobedecen a Dios, y ellos, al igual que todos nosotros que hemos alcanzado la madurez, necesitamos la salvación y el perdón de pecados.

LA CONTESTACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO

La contestación a la pregunta, “¿Cómo puedo ser perdonado?” se encuentra la primera vez en las páginas del Nuevo testamento en Hechos 2:37-39:

2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Aquí encontramos que adultos (no niños ni bebés), profundamente conscientes de su culpa, claman por una solución y reciben la respuesta que tanto necesitan. Seguramente nosotros también hemos sentido aquella necesidad. No hay por qué rechazar a la respuesta que Dios nos da. Fácilmente se entiende. Arrepiéntese (cambiar de mente y corazón) y ser bautizado para recibir el perdón de nuestros pecados es el mandamiento de Dios. La gracia de Dios ha proveído el camino, porque Cristo nos ha dado por medio de su sangre una oportunidad para el perdón. Pero, sí, hay algo que el individuo tiene que hacer. y lo veremos en seguida.

EL PRESTAR ATENCIÓN A LA PALABRA DE DIOS ES EL PRIMER PASO HACIA EL PERDÓN.

Romanos 10:16-17:

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Dios nos ha dado en la Biblia las evidencias que nos convencen, que crean en nosotros la convicción y causan que confiemos en él. La fe no es un “salto” como algunos nos dicen. Nosotros no creemos porque simplemente decidimos que lo queremos hacer. Llegamos a una confianza en Dios cuando escuchamos su palabra, la Biblia, y la evidencia nos causa creer. En la vida de los apóstoles y otros hombres y mujeres fieles mencionados en la Biblia, vemos actos de convicción y sacrificio, y algunos murieron por causa su fe en Cristo. Tales acciones no hacen sentido si no haya una verdadera y plena fe; una confianza basado en lo que la palabra de Dios dice. No es posible ser un cristiano verdadero por ningún “salto de fe”. Para hacer los sacrificios que la vida cristiana requiere, la fe tiene que ser basada en la evidencia de la palabra y los promesas de Dios que allí se encuentran:

2 Pedro 1:3-4

1:3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

LA NECESIDAD DE FE

Habiendo escuchado la palabra de Dios, es necesario permitir que las evidencias que allí encontramos formen parte de nuestro pensamiento. No todos los que escuchan la palabra permiten que la palabra quede allí y que haga una diferencia en la vida. Si cerramos los ojos y rechazamos ver, no creeremos. La mente cerrada puede causar que no abandonemos a una manera de pensar aunque sea directamente en contradicción con lo que Dios dice. También algunos quieren seguir tercos en su propia voluntad. Esto puede ocurrir a pesar del amor que Dios ha mostrado, como vemos en Juan 3:17-20:

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Isaías 53:5-6

53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Aquella insistencia terca del ser humano de seguir a nuestro propio camino es la razón porque Cristo tuvo que morir por nosotros. ¿De veras queremos seguir en aquella forma de vida aun después de ver lo que le costó a Jesús? ¿Nos pide él que murió por nosotros algo que no sirve para nuestro bien? ¿Cuánto nos está costando personalmente esta insistencia en nuestro propio camino? ¿Cuánto está costando a nuestros familiares y seres queridos?

Es necesario que demos un lugar para la palabra de Dios porque, como nos dice Hebreos 11:6:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

LA FE PRODUCE UN CAMBIO DE CORAZÓN (ARREPENTIMIENTO)

Cuando una persona escucha en cuanto de la cruz de Cristo y reconoce qué ha sido el costo de insistir en su propio camino, causa en nosotros una tristeza profunda. Nos damos cuenta del resultado de nuestro pecado, no solamente para nosotros, nuestra familia, y nuestros amigos, sino especialmente lo que le costó a Cristo.

1 Pedro 1:18-19

18…sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Esta tristeza nos motiva para cambiar nuestra manera de pensar como vemos en 2 Corintios 7:10:

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

La tristeza que es según Dios produce un cambio de corazón. Usualmente queremos evitar la tristeza, pero la tristeza que es producido por entender la palabra de Dios causa un cambio de corazón que resulta finalmente en la salvación de nuestros pecados cuando venimos a Cristo en la manera que él nos dice.

DIOS REQUIERE QUE CONFESEMOS A CRISTO

Después que la evidencia de la palabra de Dios haya producido la fe en nosotros, aquella convicción nos hace confiar en Dios. Entonces, es muy natural que quisiéramos confesar que Cristo es el hijo de Dios y que él tiene derecho de dirigir a nuestra vida. Nótese que esto es precisamente lo que Dos nos manda que hagamos.

Romanos 10: 9-10 …que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Confesar a Jesús como Señor significa que reconocemos su autoridad de dirigir a toda nuestra vida. Llegamos a confiar en el para guiar a nuestra vida aún más que confiamos a nuestros propios pensamientos y sentimientos.

Proverbios 3:5-6

5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

BAUTISMO: EL PASO FINAL

Después que la persona haya llegado a una plena confianza en Dios por medio de escuchar a su palabra y después de cambiar su corazón y haber confesado a Cristo, el sepultarse en agua para el perdón de los pecados es el paso culminante para entrar en Cristo.

Esto se hace claro en varias partes de la palabra de Dios. La primera parte es lo que veremos en Romanos 6:3-4:

3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

Estos versículos dicen claramente que bautismo en agua es necesario para pasar desde la vida antigua de pecado hacia una “vida nueva”. Es la transición que es absolutamente necesario de la vida anterior fuera de Cristo a una vida en él. Para verlo aún más claro, nótese de lo que dice en Gálatas 3:27:

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

No podemos estar en Cristo sin obedecerle por el bautismo en agua.

Mira lo que dice también en 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Aquí otra vez vemos lo que ya hemos visto en Romanos 3:3-4 La vida nueva comienza cuando nacemos de nuevo en el momento de bautismo. Examine lo que vemos en Juan 3:3 — Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

El Espíritu inspiró a Pedro a que escribe en 1 Pedro 1:23 lo siguiente: … siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. También podemos saber con seguridad que el perdón de pecados viene solamente por ser bautizado en Cristo. Hechos 2:38 — Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

El bautismo en agua es absolutamente necesario como Dios nos explica en Hechos 22:16 — Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Así dijo Ananías a Pablo quien creyó en Cristo después que el Señor le apareció en el camino para Damasco. Pablo creyó, pero estaba todavía en sus pecados hasta que los lavó en el bautismo. No es que el agua lava los pecados, sino más bien, es la sangre de Cristo que nos lava los pecados cuando uno por fe obedece a Dios en el bautismo. Nótese lo que la Biblia dice en 1 Juan 1:7 — … pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

La salvación del pecado solamente viene cuando estamos dispuestos para andar en la luz de la verdad de Dios. Si rechazamos el bautismo en agua para el perdón de los pecados, estamos dando la espalda a la luz (verdad) de Dios. No hay salvación de los pecados para los que sigan en tal camino de desobediencia.

También vemos lo que dice Cristo en Apocalipsis 1:5 — … y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Si, de veras, Ud. quiere ser limpio de sus pecados en la sangre de Cristo, si quiere estar en Cristo donde esta la salvación, tiene que ser bautizado en agua para el perdón de los pecados. Véase Hechos 8:34-38:

34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

También hay lo que vemos en Mateo 28:19-20 — Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Algunos han mal entendido el bautismo porque piensan que no puede ser necesario porque dicen que la salvación es por fe y no por obras. Tal equivocación viene porque muchos no comprenden la diferencia entre una obra meritoria y la obediencia por fe. La obra meritoria es la que hacemos porque pensamos ganar algo por nuestros esfuerzos. Una obra por fe es la que hacemos simplemente porque confiamos en Dios y Dios lo mandó. Obedecer no indica que estamos “ganando” la salvación. Pero obras de obediencia sí son necesarias para hacer que nuestra fe sea una fe viva. En Santiago 2:20 y 2:26 encontramos lo siguiente:

2:20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?
2:26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

No mostramos el debido respeto a Dios cuando usamos su santa palabra en contra de su palabra. Si él dice que la salvación es por fe, lo es. Y si él dice que la fe tiene que actuar en el creer, arrepentimiento, el confesar a Cristo como el Señor, el hijo de Dios y ser bautizado en agua para el perdón de los pecados, es preciso que lo hagamos. Por obedecer a Cristo tal y como él nos enseña en su palabra, llegamos a tener una relación con él y esta relación continua para la eternidad.

Es mi oración que Ud. pueda aceptar a la palabra de Dios y que le obedezca. Ahora Ud. sabe lo que Dios quiere. Haga contacto con un miembro de la iglesia de Cristo para tener ayuda para obedecer en el bautismo y seguir aprendiendo la verdad de Dios.

¡Tome Ud. un pequeño examen sobre esta lección!

DOS BARRERAS AL ESFUERZO DE TRAER A LA GENTE A CRISTO

Está claro que nuestra capacidad para llevar a otros a Cristo puede verse afectada por dos factores. La primera es la pérdida de convicción de que la palabra de Dios es capaz de hacer los cambios necesarios en la vida de la persona, y el otro es la duda de que podemos vivir una vida santa para mostrar a otros el camino.

Como nos han dicho que la gente ya no aceptan bien la idea de autoridad, algunos han dudado de que la enseñanza directa de la palabra autorizada de Dios sea suficiente para hacer que una persona cambie. Así, el impulso de algunos programas de “evangelismo” es hacer cosas buenas para la gente, atraerla a través de programas de benevolencia y actividades de la comunidad. En corto, hacer que la gente se asocie con nosotros, hasta que puedan llegar a conocer lo bonito que somos y todos los programas que tenemos para la gente, y qué buena vida que pueden tener con nosotros. Pero, tenemos que considerar este asunto, no desde nuestra perspectiva, sino desde la perspectiva de las personas que estamos tratando de atraer. Si ellos vienen a nosotros para lo que pueden obtener, ¿es esto el énfasis correcto? ¿Será eso adecuado para cambiar las personas para lo mejor o ayudarles a ser más como Dios? Ya están viviendo la vida pensando en conseguir algo más para ellos. ¿En qué forma estamos conduciéndoles más cerca a Dios en el sentido espiritual? Así no aprenderían nada nuevo sobre la naturaleza de Dios, solamente encontrarían una nueva fuente de apoyo físico y emocional.

La gente vio las grandes cosas que Jesús hizo, como sanó a los enfermos y multiplicó los alimentos y dio de comer a miles de personas. Estos señales eran para demostrarles que Él era el Hijo de Dios. Pero, se dio cuenta Cristo que estaban entendiendo mal las señales. En Juan 6:26-27 encontramos sus palabras:

26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Algunos líderes religiosos buscan tener muchos seguidores. Jesús ya tenía eso, pero Él no se contentó con tener muchos seguidores, Él quería que la gente cambiara, y les dijo:

26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. 31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26-33)

Él estaba preparando discípulos para vivir una vida como la suya, una vida de dar, no de recibir. Los señales mostraban a las personas que Él era el Cristo, pero sus palabras eran necesarias para mostrarles cómo vivir. La gente puede empezar a seguirnos porque les tratamos bien, pero es mucho mejor mostrarles cómo ser discípulos, si en alguna manera vamos a ayudarles a que sean lo que Dios quiere que sean. Tienen que cambiar su mentalidad de una mentalidad de recibir a una mentalidad de darse por otros. Para hacer la diferencia, debemos transmitirles la palabra de Dios.

Y su palabra es capaz de hacer la diferencia como Hebreos 4:12 dice:

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

También, en Romanos 1:15-16, Dios nos lo dice por medio del apóstol Pablo:

15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. 16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

La palabra de Dios que contiene el maravilloso mensaje de amor y salvación de Dios a través de Cristo es el poder que hará la diferencia en la vida de los que van a creer. Nada más tiene este poder. Nada más puede hacer lo que la palabra de amor y autoridad de Dios puede hacer. No todos lo reciben, pero es la única esperanza, y es suficientemente potente como para hacer lo que Dios quiere que se haga. Como Isaías 55:10-11 nos dice:

10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

El otro gran impedimento para la enseñanza de la palabra es la falta de confianza que la palabra puede vivirse en la vida del discípulo de Cristo. Frecuentemente, escuchamos a personas que se conocen como hermanos y hermanas en Cristo, decir que todos somos únicamente pecadores salvados por la gracia de Cristo. Sabemos que esto es cierto en un sentido, pero el uso de esa declaración para excusarnos de vivir vidas santas, es completamente equivocado.

Es la intención de Dios que nuestras vidas sean un ejemplo para todas los que nos rodean. De lo contrario, las palabras de Jesús en Mateo 5:10-16 no tendrían ningún significado:

10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. 11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

La naturaleza única de la vida del seguidor de Cristo es un ejemplo para todos, ya que por la fe él pone en práctica, lo mejor que puede, con cada vez con más resultados a medida que crece y se madura, la maravillosa palabra de Dios. Si esto no fuera posible, las palabras de Dios en 1 Pedro 1:14-19 sería una mentira :

14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Es cierto que cada uno de nosotros tenemos muchas cosas en que trabajar, pero la necesidad de hacer esos cambios para vivir una vida santa no es opcional, Dios lo requiere. El carácter cristiano en la vida de alguien que realmente cree, aun cuando tenga que sufrir por sus convicciones, es una evidencia grande que el no creyente no puede negar lógicamente. Él o ella puede optar por ignorarlo, pero todavía allí está.

Ya no debemos escuchar las voces de los que nos dicen que no podemos llegar al mundo a través de la enseñanza de la palabra de Dios, y que tenemos que depender de otras metodologías y estrategias para “enganchar” a la gente. También debemos determinar que haremos nuestra parte para hacer que nuestra vida sea un ejemplo de lo que es un creyente, para que podamos demostrar que el camino de Cristo no es simplemente una teoría que no se puede poner en práctica, pero realmente es una manera de vivir.

LOS DONES—¿UNA AYUDA TEMPORAL PARA EL COMIENZO DE LA IGLESIA O ALGO PERMANENTE?

I. INTRODUCCIÓN

Todo estudiante de la Biblia ha leído en el Nuevo testamento en cuanto de los dones. La pregunta que necesitamos contestar es: eran los dones algo permanente que debemos esperar tener hoy, o algo temporal. El mundo religioso se encuentra muy divido sobre este tema. La palabra de Dios nos da la respuesta y podemos entenderla. Esta lección servirá para hacer claro lo que la Biblia dice sobre este asunto.

II. DEFINICIÓN

¿Qué queremos decir con la palabra “dones?” Esta palabra ha sido malentendida por muchos. Y esto ha causado enseñanzas erradas. Palabras a veces tienen una definición en la biblia, y otra en el uso común. Frecuentemente escuchamos a la gente decir, en cuanto de alguien, que él tiene un don de algo, la música, por ejemplo. Con esto la gente quiere decir que le nace, o le viene natural aprender y producir la música. O tal vez a otro le viene fácil hablar en público. Pero esto no es lo que la Biblia está diciendo cuando habla de dones. Cuando la Biblia menciona dones, habla siempre de una capacidad dado por Dios por el Espíritu Santo que capacita a la persona que lo recibe para hacer algo sin estudio, aprendizaje, ni ensayo. Instantáneamente, la persona llevaba a cabo perfectamente lo que Dios le dio poder de hacer. 1 Corintios 12:6-10 nos menciona nueve dones:

6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9 a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. 10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Efesios 4:8;11-12 menciona cómo los dones servían para capacitar a los siervos de Dios para hacer la obra que Dios quería que hagan.

8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

Así podemos ver que los dones eran capacidades dados por el Espíritu de Dios para hacer posible la edificación del cuerpo de Cristo, la iglesia.

III. ¿Cómo podemos saber si estos eran temporales, o debemos esperar encontrarlos en la iglesia hoy?

En Efesios 4, después de mencionar el propósito de los dones, versículo 13 sigue explicando el hecho que tenían un limite en cuanto de su tiempo de duración y explica porque fueron necesarias hasta que el Nuevo testamento se escribiese:

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

Esto explica claramente que los dones eran de duración limitada. ¿Y hasta cuando durarían? Hasta que haya una base para la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios. Hasta que haya una norma, no puede haber unidad. Nosotros tenemos unidad sobre cuál es un metro, un kilo, o litro debido a normas ya establecidas en los cuales dependemos constantemente. Igualmente, en las cosas de Dios, la ley de Cristo es la norma, formando la base para la unidad. Cuando la iglesia comenzó, no había esta norma todavía. Pero, comenzó un proceso de revelación que puso la base para la fe. Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” La única manera que podemos tener una base de fe (convicción) es por la palabra de Dios revelada.

Cuando los miles fueron bautizados en el día de Pentecostés después de la predicación de la palabra por inspiración (Hechos 2:4, 41), no tenían el Nuevo testamento. El Antiguo testamento era distinto, y no suficiente para decirles como vivir y trabajar como cristianos en la iglesia de Cristo. Jeremías habló del establecimiento de una nueva ley distinta que la antigua:

Jeremías 31:31-32

31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto;….

Por ser distinta, el Antiguo testamento no servía para guiar sus vidas como cristianos.

Por medio del don de profecía, el Nuevo testamento nos llegó, y por mientras que se estaba escribiendo, los dones servían para capacitar a los hermanos del primer siglo de la iglesia para que puedan llevar a cabo la obra de la iglesia.

Los apóstoles y profetas recibieron inspiración para escribir el Nuevo testamento.

1 Corintios 2:11-13

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

2 Pedro 1:20-21

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

2 Timoteo 3:16-17

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Efesios 3:1-5

Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; 2 si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; 3 que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, 4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

2 Pedro 1:12-19

Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. 13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, el despertaros con amonestación; 14 sabiendo que en breve debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado. 15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas. 16 Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. 17 Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. 18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. 19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

Tenga en cuenta que cuando Pedro dice que él aseguraría que aun después de su partida (o su muerte) tengan en memoria estas cosas, estaba refriéndose a la palabra escrita que iba a dejar para que a la palabra inspirada pueda continuar disponible después de su muerte.

Judas 3

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

El Espíritu Santo, al usar la frase “una vez dada” indica que por medio de la palabra escrita, sería preservada la fe para las generaciones futuras y nunca más se daría por inspiración.

La naturaleza temporal de los dones explicada

1 Corintios 13:8-10

Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Esta escritura no dice “cuando venga él perfecto,” como si estuviera hablando de Cristo, sino dice “lo perfecto.”Así comprendemos que habiendo dicho que la profecía de los hombres inspirados era “en parte,” (es decir entregado parte por parte) ahora refiere a la Biblia entera cuando dice “lo perfecto.” Así entendemos que la revelación de Dios, completa y perfecta, puede hacer que la persona sea “perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” como ya aprendimos en 2 Timoteo 3:16-17. ¡¡Ya que tenemos la Escritura, tenemos todo lo que necesitamos!! ¡No hay nada más que será revelado! Así entendemos que Dios no nos habla directamente hoy, ni en suenos, visiones, ni voces de revelación.

En 1 Corintios 13:11-12, encontramos que Dios refiere a la época de los dones como un período de niñez y de ver oscuramente. No era esto un estado en lo cual la iglesia iba a permanecer para siempre.

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Habiendo mostrado que los dones eran temporales, en 1 Corintios 13:13 el Espíritu Santo contrastó las cosas que iban a continuarse. Estos eran tres: fe, esperanza y amor. Ahora, con la palabra de Dios para guiarnos, estos son características de de la iglesia hasta el día de hoy, y seguirán siendo centrales en la vida de la iglesia hasta el fin del mundo. El amor es el mayor de ellos, porque después que la fe se haya hecho realidad, y la esperanza sea realizada, el amor continuará en el cielo, porque Dios es amor (1 Juan 4:8;16).

APLICACIÓN

Queda muy claro, en vista de todo lo que hemos estudiado, que los dones no eran algo permanente, pero servían a la iglesia durante el período mientras el Nuevo testamento estaba escribiéndose. Entonces después, teniendo la ley nueva y perfecta, la iglesia iba a seguir, guiada por la “fe una vez dada” ya no dependiente en los dones. Después de la muerte de los que tenían el poder de imponer las manos y impartir los dones, estos naturalmente desaparecieron, no habiendo ya necesidad para ellos. Así podemos comprender que eran una ayuda temporal para una necesidad temporal.

El seguir enseñando que la iglesia debe seguir buscando dones del Espíritu Santo en nuestros días es tratar de volver a la iglesia a su infancia. También expone la iglesia a influencias del Diablo, porque la enseñanza falsa y las prácticas erróneos contaminan a las congregaciones y los separa de Dios. 2 Juan 1:9 dice:

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

También es necesario notarse que, aunque los dones del Espíritu han cesado, las señales mentirosos siguen. Dios nos hace ver esto en 2 Tesalonicenses 2:8-12:

8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Tenemos que evitar la ignorancia de las Escrituras por educarnos con la palabra de Dios y resistir la tendencia humana de buscar poderes que la gente nos dice que necesitamos para servir a Dios o para curar nuestras enfermedades. En el Nuevo testamento, las sanidades que hemos visto mencionadas siempre servían para mostrar que los que hablaron la palabra eran de Dios. Para ilustrar esto vemos lo que dijo Nicodemo en Juan 3:1-2:

1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

También en Marcos 16:20, hablando de los santos apóstoles, dice:

Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

El propósito de las señales, incluso las sanidades y las lenguas, era confirmar la palabra. La palabra de Dios ya ha sido confirmada. Las señales que la confirmó siguen con nosotros grabadas en las páginas del las Sagradas escrituras. Ya no tenemos las señales, milagros hechos por las manos de hombres, ni ninguno de los dones, ya que en la escritura, tenemos todo lo necesario como hemos visto en 2 Timoteo 3:16-17.

LLAMADA LA OBEDIENCIA

Ya que los dones eran temporales, sirviendo hasta que tengamos en Nuevo testamento, no regresemos a las cosas de la infancia de la iglesia. Aceptemos a la palabra de Dios como lo único que necesitamos para vivir, trabajar, y vencer. Hacer otra cosa es dejarnos guiar fuera de Cristo y su palabra, y exponernos a los engaños del Diablo que son tan comunes en este mundo.

COSAS QUE LA ORACIÓN NO HACE

Dios en su palabra nos ha mostrado que la oración es poderoso.

Santiago 5:16-18
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. 17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

Sabemos que la oración es poderosa, ¡pero hay algunas cosas que la oración no hace! Porque la oración es un pedido hacia Dios, y hay cosas que Dios muchas veces escoge no hacer porque están en contra de su naturaleza.

1. No quita de otros su poder de escoger.

Conocí una joven que dejo de venir a las reuniones de la iglesia. Cuando le pregunté que le estaba pasando, ella me contó que había orado por sus abuelitos para que vivan bien en paz. Pero, no vivían así. Ella pensaba que Dios no le amaba porque pensaba que Dios no le escuchaba su oración. Dios ha hecho a toda persona con el poder de escoger (nos ha hecho en su imagen). Así nosotros mostramos si le amamos o no. Las personas no cambian solamente porque oramos, ellos hacen la determinación si van a cambiar su forma de pensar y vivir o no.

2. La oración no puede hacer que Dios haga una injusticia—en favor de uno en contra de otro.

2 Crónicas 19:7
Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho.

3. No es substituto por el aprender la palabra de Dios.

Dios no pone sobrenaturalmente el conocimiento en nuestro cerebro, tenemos que leer y meditar sobre la palabra. Requiere esfuerzo.

2 Timoteo 2:15
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

4. No es la solución mágica a todas nuestros problemas.

Nosotros mismos, algunas veces, creamos los problemas por nuestro comportamiento. Si no nos arrepentimos y cambiamos nuestra manera de ser y la manera de portarse, no se solucionarán estos problemas, solamente orando. No podemos sembrar la mala semilla de desobediencia a Dios y entonces orar que no crezca lo que hemos sembrado.

Gálatas 6:7-8
7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Ejemplo: agricultor

5. No puede salvar a un muerto(a) que en la vida no fue obediente.

Lucas 16:24-26
24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

6. No es una manera para conseguir que Dios haga lo que queremos o que nos dé lo que queremos para nuestros propósitos egoístas.

Santiago 4:1-3
1 ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

7. No puede hacer que haya una relación con Dios, si tal relación no existe.

Gálatas 3:27
26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

La oración no puede darnos esta relación con Dios que queremos. Si no oímos su palabra, no nos arrepentimos, no confesamos a Cristo como el Señor, el hijo de Dios, y no nos bautizamos para el perdón de los pecados, no podemos ser hijo de Dios.

8. No es substituto por el obedecer.

Isaías 1:16-18
15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Tenemos que hacer nuestra parte. Si rechazamos obedecer, Dios nunca podrá bendecirnos como Él quiere.

LA VERDADERA GRACIA DE DIOS

La gracia de Dios, lejos de hacernos cómodos en nuestros errores y desobediencia, pide el arrepentimiento y cambio en la manera de vivir. Dios dice en Romanos 2:4-6:

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:

También en Tito 2:11-14 dice,

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Pablo, por inspiración de Dios dijo en Romanos 6:1-4 lo siguiente:

¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

La gracia de Dios no debe usarse como un trapo para limpiar las suciedades de una vida demasiado dedicado a sus propios beneficios y fines egoístas. Es una oportunidad para tener una vida nueva dedicada a los propósitos de Dios. En Hebreos 10:26-29 encontramos:

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?

Seguir viviendo en el pecado esperando que la gracia de Dios nos perdone se describe acá como:

— pisotear al Hijo de Dios
— tener como inmundo la sangre de pacto
— hacer afrenta (o insultar) al Espíritu de gracia

Cristo no murió en la cruz para que nos quedemos iguales, sino para que vivamos por Él. La gracia de Dios lo hace posible que crezcamos para ser más y más como Él. Odiemos y dejemos al pecado, porque es la razón porque Cristo tuvo que morir.

¿VIVE UD. FRUSTRADO E INFELIZ?

Hay personas quienes viven la vida frustradas y confusas porque no importa lo que hacen, no pueden hacer para sí el tipo de vida que buscan. Ellos se notan que sus relaciones con otros no tienen éxito, no pueden mantener amigos y su matrimonio no va bien. Son personas muy tristes y inculpan a otros por su falta de felicidad y la vida triste que viven. Pero, nunca consideran que tal vez la falta puede estar en ellos, no en otros.

Cuando venimos a este mundo, somos dependientes en otros para todo lo que necesitamos—la comida, la higiene, y el cariño, y el consuelo. El bebé llora, no importa la hora del día o la noche, cuando siente una necesidad. Todos los que viven alrededor de él sirven para suplir sus necesidades. Todo esto es como debe de ser, pero se supone que a través de la vida, en la juventud y la adolescencia, poco a poco, el énfasis debe ir cambiándo y debemos aprender considerar a las necesidades de otros, no solamente las nuestras.

Tristemente, esto es precisamente donde está el problema. Muchos padres creen que si están supliendo cada necesidad y hasta aún los gustos de sus hijos, así son buenos padres. Pero la crianza del hijo, si es es como debe de ser, incluye entrenamiento en cuanto de cómo buscar el bienestar de otros. Cuando los padres están siempre proveyendo todo lo que quiere el hijo, él hijo puede llegar a pensar que así debe ser siempre, y aprende el egoísmo y puede crearse en él un hábito de dependencia. El problema no consiste en cuánto recibe o no recibe el hijo, sino en el hecho que en casi todas las relaciones que sostiene con otros, él recibe y otros dan; no aprende cuidar de otros ni ver por las necesidades de ellos. Así el hijo llega a ser dependiente y siempre espera que la gente en su mundo debe suplir todo lo que el quiere. Algunos crecen así, y por esto no pueden ajustarse a las realidades de la vida y aún cuando son adultos siguen pensando que otros deben suplir sus necesidades y deben agradarles. Pero, la vida no es así, y niños criados así frecuentemente tienen problemas para relacionarse con otros y cuando ya son padres, es difícil para tales personas sacrificarse para cuidar de sus hijos o proveer por su esposo o esposa.

Efesios 6:4 dice: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Cuando hacemos esto, el hijo aprende el ejemplo de Cristo, quien en su vida, consideró las necesidades de otros como más importantes que las suyas.

En Filipenses 2:4-8 encontramos: “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” También en Marcos 10:45, tenemos las palabras de Cristo: “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

Si enseñamos a los hijos a ser servidores en vez de servidos, hacemos algo que hace una grande diferencia en la vida. Cambia la vida de ellos totalmente. Pero, no debemos enseñarles solamente con palabras, sino darles muchos oportunidades continuamente para servir a otros. Cuando nos ven a nosotros sirviendo a otros y ellos pueden activamente sacrificarse para participar en ello, aprendan a vivir como Cristo vivió.

Si Ud. vive infeliz porque otros no hacen como Ud. piensa que deben de hacer, tal vez no es demasiado tarde. Primero debe darse completamente a Cristo en obediencia. Entonces, siga Su ejemplo de servicio a otros. Recuerde Ud. las palabras de Cristo, “Más bienaventurado es dar que recibir.” Así podrá poner un ejemplo para otros, aún para sus propios hijos, y Ud. también puede tener una vida mejor.

MUERTO CON CRISTO

¿Alguna vez se ha preguntado si Ud. moriría por Cristo? ¿Le sorprendería saber que si ya es cristiano, en un sentido ya está muerto?

Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

Colosenses 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Romanos 6:2-11 dice que el bautismo por inmersión es el momento que uno muere al pecado.

2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

¿Si hemos muerto, por qué tenemos que temer la muerte o las pérdidas que experimentamos? Nuestro propósito no es hacer una vida placentera para nosotros aquí. Mateo 16:24-27 dice:

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Reconocer que estamos muertos ya, lo hace posible aceptar las cosas que nos vienen en la vida. No tenemos que luchar para mantener la vida que vivimos acá. Esta vida es la preparación para algo más grande que las cosas que ahora estamos pasando.

LA MÁS GRANDE HISTORIA DE AMOR

Hay varias historias de amor que han sido escritas y algunas han llegado a conocerse como obras clásicas. No hace falta que se mencione sus nombres, porque tal vez todos tendrán su favorita historia. Algunas de ellas han sido historias de pasión en vez de obras de amor. Pero, sin duda, la historia del verdadero amor más grande de todos los siglos es la de Cristo y su iglesia.

Haciendo una comparación entre Cristo y su iglesia y el hombre y la esposa, encontramos estas palabra en Efesios 5:24-29:

24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

¡Nadie ha sacrificado tanto! Esto se ve al observar todo lo que Cristo dejo y también lo que sufrió. Filipenses 2:5 lo expresa así:

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Pero, también esta historia de amor es grande por lo que ha producido. Generaciones de discípulos fieles han seguido su ejemplo de amor, cuidado de otros, sufriendo el maltrato y desprecio, y llevando su mensaje de amor al mundo. No han sido aceptados por los grandes movimientos religiosos, porque el mensaje que predicaron rechazaba el poder presuntuoso de los líderes religiosos que en el nombre de Dios enseñaban cosas que la Biblia no enseña. Estas “autoridades religiosos” perseguían a tales personas que enseñaban la palabra de Dios sin su autorización y por esto a veces les mataban. Reuniéndose en sus lugares de trabajo, en cuevas, en los campos, y en lugares escondidos, los fieles enseñaban a otros esta magnífica historia de amor.

Hoy, esta misma historia sigue haciendo un impacto grande en la vida de la gente. Todavía los seguidores de Cristo tienen la osadía de seguir enseñando el mensaje del amor de Cristo, aunque tengan que sufrir el desprecio y maltrato de la gente de su generación. Hoy, al igual que en toda la época cristiana, Cristo cuida de su iglesia verdadera, supliendo todo lo necesario para que sus discípulos sigan viviendo como ejemplos y llevando las buenas nuevas de salvación a todos.

Tan grande es el amor de Cristo para todos los suyos, y algún día vendrá y todos los fieles de todas la edades serán unidos con Él en el lugar que Él ha ido a preparar, como dice en Juan 14:1-3:

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Apocalipsis 19:5-8 nos dice lo mismo en estas palabras:

5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. 6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! 7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Apocalipsis 22:13-15 nos muestra que la esposa pura y fiel será separado en amor de todo lo malo:

13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. 14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. 15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

¡Qué grande historia de amor!

ABRAHAM, EL PADRE DE LOS FIELES

Es muy interesante estudiar la vida de Abraham. La historia de su vida se encuentra en el libro del Antiguo testamento llamado Génesis, y se le menciona en varios de los libros del Nuevo testamento. Uno de los eventos más impresionantes de su vida es su intento de sacrificar a su hijo, motivado por el mandato de Dios, que se encuentra en Génesis capítulo 22.

A veces cosas nos pasan en la vida que nunca esperamos. Estoy seguro que cuando Dios le habló a Abraham, no esperaba lo que Dios le pidió. Encontramos lo siguiente en Génesis 22:2:

Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Es importante que leamos esto, no cómo una historieta o fábula, sino la historia de algo que de veras ocurrió. Esto era el hijo que Abraham había esperado por tanto tiempo, el hijo que Dios le había prometido, quien haría continuar su linaje. Si le matara, entonces, como se iba a cumplir la promesa que Dios había hecho. Hebreos 11:17-18 se refiere a esto cuando dijo:

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia;

¿Qué era la reacción de Abraham a este mandamiento que ofrezca su único hijo? Lo interesante en cuanto de la reacción es que, según lo que tenemos escrito en la palabra, no había reclamo de parte de Abraham, aparentemente. No pregunta cómo puede ser esto, ni pregunta ¿cómo puedes tú, un Dios justo, pedir esto de mí? La escritura simplemente dice esto en Génesis 22:3:

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

Esto es todo que tenemos acá en el libro de Génesis. La Escritura no dice siquiera si dijo a su esposa sobre sus intenciones, y sabemos que no le dijo a su hijo. Sabemos esto porque su hijo, cuando están andando finalmente al lugar para el sacrificio, le pregunta a su padre en cuanto de dónde estaba el sacrificio. Abraham simplemente le dice que Dios proveería. Tampoco explica la Escritura en cuanto de todo la angustia que Abraham haya sentido por tener que atar a su hijo y ponerle sobre el altar. Hay tantas cosas que no se han revelado concerniente a este evento dramático en la vida de Abraham, cosas que nosotros, como humanos nos gustan pensar, pero ciertamente no son las cosas que son verdaderamente importantes.

Abraham tomó en su mano el cuchillo para matar a su hijo, y un ángel le habló desde el cielo y dijo:

No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. (Génesis 22:12)

¿Que pasó por la mente de Abraham? ¿Qué estaba pensando? No hubiéramos llegado a saber si solamente tuviéramos el libro de Génesis, pero en en Nuevo testamento en Hebreos 11:17-19 encontramos esta clave importante:

17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

Es importante notarse que cuando les dejó a los siervos a una distancia del lugar del sacrificio, les dijo esto que encontramos en Génesis 22:5

…Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.

Vemos sus palabras, “…iremos…y volveremos a vosotros.” Sus palabras no eran palabras vanas, tampoco estaba mintiendo para cubrir lo que pensaba hacer. Creyó a Dios completamente, y esto era la clave. Abraham sabía que sus descendientes vendrían de este hijo. Esto es lo que Dios le había prometido. Por esto concluyó que aun si sacrificara su hijo, Dios le volvería a resucitar para hacer lo que Él que no puede mentir le había prometido. Por esto Abraham dijo que él y el muchacho volvería. Nos maravillamos al ver como la confianza que Abraham tenía en Dios y su promesas proveyó la clave, y lo hizo posible que Abraham pasara por esta experiencia que era aparentemente insoportable.

Mientras que consideramos seriamente este evento, nos hace entender algo muy importante en cuanto de nuestra existencia. Nos preguntamos, si el propósito de vida es vivir vidas cómodas, placenteras, evitando el sufrimiento y disfrutando las ricas bendiciones de Dios, ¿por qué tenía que sufrir Abraham todo esto? La contestación a esta pregunta es que tal NO ES el propósito de la vida. Dios quería que Abraham sepa que no podía amar a nada más que Dios ni basar su vida en ningún otro. Esto es la lección que esta experiencia de Abraham nos enseña. La vida no es solamente una oportunidad de alcanzar nuestras metas, impresionar a otros con nuestras capacidades, hacer una vida buena para nosotros, y divertirnos, evitar el sufrimiento, o alcanzar grande fama, como algunos piensan. El propósito de Dios es que seamos como Él. Esto es imposible sin depender completamente en Él y hacer lo que nos dice.

Otro aspecto de este evento es que descubrimos que había un hombre que estaba listo para hacer lo mismo que Dios más tarde haría para nosotros—dar a su único Hijo. Aunque es terrible que Dios tenga que hacer tal sacrificio, por lo menos parece apropiado que hubiera un hombre que estaba listo para dar su hijo para obedecerle a Dios.

También, esta parte de la historia de Abraham nos muestra algo que es indispensable para que nosotros seamos seguidores de Dios hoy—la capacidad de dar todo a Dios, y pagar el precio mayor. Jesús dijo a las grandes multitudes que iban con Él cuando estaba acá en la tierra:

26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? (Lucas 14:26-28)

El precio que tenemos que pagar es TODO. Tenemos que dar todo a Dios. Cualquier cosa menos que esto es inapropiado, porque todo pertenece a Él. Dios ha dado su Hijo por nosotros. Él no aceptará nada menos que dedicación total y la obediencia completa. Solamente en esta manera podemos llegar a ser como Él.

Así que, podemos ver que esta experiencia en la vida de Abraham nos sorprende con sus riquezas de entendimiento en cuanto de Dios, la vida, y en cuanto de qué está tratando de alcanzar Dios en nuestra vida. ¡Los que reclaman seguir a Abraham y su fe deben aprender la lección de su ejemplo: la verdadera fe siempre confía en Dios suficientemente para hacer todo lo que Él manda (no vemos fe sola, sin el costo de obediencia en la vida de Abraham)!