La gracia de Dios, lejos de hacernos cómodos en nuestros errores y desobediencia, pide el arrepentimiento y cambio en la manera de vivir. Dios dice en Romanos 2:4-6:
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
También en Tito 2:11-14 dice,
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Pablo, por inspiración de Dios dijo en Romanos 6:1-4 lo siguiente:
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
La gracia de Dios no debe usarse como un trapo para limpiar las suciedades de una vida demasiado dedicado a sus propios beneficios y fines egoístas. Es una oportunidad para tener una vida nueva dedicada a los propósitos de Dios. En Hebreos 10:26-29 encontramos:
Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Seguir viviendo en el pecado esperando que la gracia de Dios nos perdone se describe acá como:
— pisotear al Hijo de Dios
— tener como inmundo la sangre de pacto
— hacer afrenta (o insultar) al Espíritu de gracia
Cristo no murió en la cruz para que nos quedemos iguales, sino para que vivamos por Él. La gracia de Dios lo hace posible que crezcamos para ser más y más como Él. Odiemos y dejemos al pecado, porque es la razón porque Cristo tuvo que morir.