TODAY’S RELIGIOUS MUSIC, EMOTIONALISM, AND ITS EFFECT ON THE CHURCH

Religious music that is so common in the various denominations and is heard on almost all religious radio and television stations is different from the mindset of true Christians and has a different emphasis. The emphasis of most of the popular religious music today is emotionalism. True Christians should, indeed, feel emotion as the result of what they know about God and what He has expressed to them through his word in the Bible, but emotionalism is different. It has little connection with what one knows, but is emotion for emotion’s sake, and is promoted by expressions of praise that are repeated almost endlessly.

One cannot help but reflect concerning what would happen to all the emotionalism of modern religion if it were faced with armaments and threats of death. Such sentimentalism would, of course, melt like ice in the noon-day sun. Those who know God’s word or sincerely seek to know it, tend to be discouraged by such displays of emotion for emotion’s sake, and perhaps become discouraged and declare that religion is shallow and fake, having very little relationship to real life and its problems. (After not all of life’s problems are solved by saying, “glory to God” “hallelujah” and “amen.”)

When rational people observe religious people singing, shutting their eyes, clapping their hands, repeating phrases, and moving their heads side to side as if they were under the influence of some intoxicating drug or hallucinogen, they cannot but doubt the usefulness of such “religion.” True religion is much more related to life. The following verses show that relationship clearly:

James 1:26-27 If anyone thinks he is religious and does not bridle his tongue but deceives his heart, this person’s religion is worthless. 27 Religion that is pure and undefiled before God, the Father, is this: to visit orphans and widows in their affliction, and to keep oneself unstained from the world.

Religion is not something that we practice in a dimly lighted room with the music going and our hands in the air, it is a way of life, it has a price; it costs us everything! Luke 14:26-27 records the words of Jesus:

26 If anyone comes to me and does not hate his own father and mother and wife and children and brothers and sisters, yes, and even his own life, he cannot be my disciple. 27 Whoever does not bear his own cross and come after me cannot be my disciple.

Speaking of this price is not popular, and does not tend to attract large gatherings nor create “mega-churches.” It is interesting to note that it was precisely when crowds were following Him, that Jesus spoke these words. He knew that what he called people to do would never be “popular.” You will remember also these words of Jesus in Matthew 7:13-14:

13 Enter by the narrow gate. For the gate is wide and the way is easy that leads to destruction, and those who enter by it are many. 14 For the gate is narrow and the way is hard that leads to life, and those who find it are few.

People naturally tend to look for what is easy, what will cost them less, so naturally, many will not truly follow Christ. But, the devil offers a way that looks and feels religious, and does not require much change in the person’s life. Religion becomes, not a life-changing force, but a spare wheel, an emotional aid to escape the hurts and difficulties of life. But, it is artificial, and will not help us when we really need it. It will not create a real relationship with God, and it will not solve life’s problems; problems that can only be solved by paying the price and truly giving our life in obedience God.

LA IRA DEL HOMBRE NO OBRA LA JUSTICIA DE DIOS

Definición: Agitación del alma, una pasión violenta para moverse en contra de alguien

Efesios 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

Proverbios 25:28 Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

Proverbios 16:32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Proverbios 19:11 La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.

Eclesiastés 7:9 No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Proverbios 29:22 El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca.

Proverbios 15:18 El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

Efesios 4:31-32 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Col. 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Mateo 5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio (estúpido—un ataque al intelecto), a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo (moralmente depravado—un ataque al esencia espíritual), quedará expuesto al infierno de fuego. ¡LOS INSULTOS SON UN ASUNTO MÁS SERIO QUE LO QUE ALGUNOS PIENSAN! 1 Corintios 5:11:

Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

Santiago 1:19-20 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Filipenses 2:14-15
14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas, 15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

Aplicación personal

Seria imposible expresar la inmensidad de sufrimiento, perdida, destrucción que causa la ira no controlada. Amistades se pierdan, familiares se separan, crimines se cometan. Afecta la vida de todos nosotros.

Formamos hábitos destructivas que causan mucho dolor para otros, y a lo largo para nosotros también. Requiere arrepentimiento y esfuerzo diario para controlar este mal.

Exhortación a la obediencia:

¡Venga a Dios! Su palabra le ayudará con este problema.

¿EL ENCARGADO DE LA OBRA?

Tristemente, no todas las cosas que aprendemos en cuanto de la religión se aprenden de la palabra de Dios. A veces las personas aprenden más del ambiente religioso en lo cual viven que de la palabra, porque no estudian debidamente. Como resultado, hay errores que se introducen, y cosas que Dios nunca nos enseño llegan a ser igualmente o más guardado y obedecido que aquello que Dios sí dijo.

Queremos considerar uno de estos errores aquí. Es el concepto del “encargado.” A veces la gente dicen en cuanto de un predicador que él es el encargado de la obra. ¿De dónde viene este concepto? La Biblia no lo enseña. Cuando una congregación no tiene una persona designada para pararse delante de la congregación y hablar cada domingo, hay los que lo miran como cosa rara, y se preocupen y se ponen ansiosos sobre la situación de la iglesia. Esto pasa, aun cuando hay múltiples hermanos que pueden ayudar con buena enseñanza. La idea de tener a alguien “encargado” viene de la situación que vemos alrededor de nosotros en el ambiente religioso. Algunos tienen el “sacerdote” y otros su “pastor” y él es la persona que supuestamente nos guía en la fe. Esto contradice las enseñanzas bíblicas.

Primero, contradice el hecho que Cristo es la única cabeza de la iglesia en el cielo y en la tierra. No hay uno quien es “encargado” de la iglesia en el cielo y otro en la tierra.

Cristo, después de la resurrección de entre los muertos, dijo en Mateo 28:18: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” Esto no deja lugar para otro encargado en la congregación. La palabra de Dios nos instruye, y cada uno obedece a Cristo por obedecer la palabra, y así Él nos guía.

También el concepto del encargado de una congregación contradice las Escrituras porque no toma en consideración la naturaleza de la iglesia como un cuerpo. 1 Corintios 12:12-27 nos enseña que la iglesia se compone de muchos miembros y que todos los miembros son importantes, y que el funcionamiento de cada uno es necesario. La dependencia en uno o unos pocos mientras los otros solamente observan, no es bíblico.

Ademas, este concepto del “encargado” promueve una falsa dependencia en unos pocos. La obra de la iglesia no es solamente lo que hacemos en las reuniones. Es lo que hacemos como el cuerpo espiritual de Cristo veinticuatro horas del día, y siete días de la semana, así que nadie puede hacerlo por nosotros.

El concepto de un “encargado” promueve la centralización de poder en las manos de un humano. El poder humano en las cosas de dios es una influencia diabólica, como nos muestra 2 Tesalonicenses 2:3-4:

3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

El poder humano en las cosas de Dios es peligroso, y aunque parezca benigna, no lo es, y nunca lo puede ser. En 3 Juan 1:9 encontramos, “Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.”

Ahora que hemos comprendido que el concepto del “encargado” no tiene la aprobación de Dios, ¿qué debe de cambiarse en las congregaciones de la iglesia?

Primero, es necesario cambar cómo pensamos de los que predicamos y enseñamos la palabra. 1 Corintios 3:1-7 y 4:6-7 dice:

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

1 Corintios 4:6-7 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. 7 Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Entonces debemos mirarles como simplemente un hermano que está haciendo su función en el cuerpo, al igual que nosotros. No es una persona más importante que los otros, tampoco es menos.

Nuestro mirada no debe ser hacia ellos, sino a Cristo.
El es la única cabeza de la iglesia, sea en el cielo o en la tierra.

No debemos pensar que el crecimiento de la iglesia depende en ellos. Como hemos visto en estos versículos, el crecimiento lo da Dios por medio del funcionamiento de todos los miembros del cuerpo. De todos modos, ¿en la palabra de Dios, dónde encontramos que fue llamado “el encargado de la obra” uno que predica?

No debemos depender en ellos para aquellas cosas que debemos hacer todos nosotros. Tal vez nos parece más fácil encargar la obra en los manos de otro para no tener que trabajar nosotros, pero no es esto según la naturaleza de la iglesia como un cuerpo, no es el plan de Dios, y ¡no funciona!

Ya no usan, por favor, Hermanos, esta expresión “el encargado” en cuando de predicadores. Tenemos que encargarnos todos con la obra, cada uno haciendo nuestra parte.