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COSAS HECHAS A MEDIAS
Ya que solamente mientras vivimos podemos hacer algo que hace una diferencia en al vida nosotros y otros, debemos hacer lo que hacemos con esfuerzo.
Ecc. 9:10
Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
Juan 9:4
Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.
No lo hacemos por nosotros mismos, sino por Cristo, quien murió por nosotros
Colosenses 3:17
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Efesios 5. 19-20)
Debemos juzgar a nuestros esfuerzos para ver si son lo que deben de ser. Solamente nosotros sabemos si hemos puesto nuestro mejor esfuerzo. Otros pueden alabarnos, pero Dios sabe la verdad.
Gálatas 6:4
Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; 5 porque cada uno llevará su propia carga.
Efesios 6:5-8
5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.
Colosenses 3:23-24
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
APLICACIÓN PERSONAL
A. ¿Cuánto esfuerzo está Ud. poniendo en lo que hace?
B. ¿Está Ud. consciente que sus esfuerzos son para el Señor?
C. ¿Por no poner su mejor esfuerzo, ha estado deshonrando a Dios?
D. ¿Qué hará Ud. para asegurar que sus esfuerzos en en futuro traerán honra y gloria a Dios?
LLAMADA A LA ACCIÓN
A. Arrepiéntase de su descuido y falta de amor que ha mostrado.
B. Determine que su vida todo lo que hace traerá gloria a Dios y buenos resultados en su reino.
CUANDO LA PREDICACIÓN PIERDE SU VENTAJA
La predicación ha sido deshonrado por muchas cosas a través de los siglos desde que la iglesia comenzó con ese sermón conocido, registrado en Hechos 2. Se ha utilizado como una herramienta política. Se ha utilizado para “mostrar” la inteligencia y la habilidad de los predicadores que buscan notoriedad o, a veces para enseñar cualquier teoría absurda de la religión que uno podría imaginarse. Algunos lo han utilizado para simplemente criticar y condenar o para controlar a los demás. También se ha sido utilizado como una posición altamente honrado y una profesión muy bien pagada que hace más para honrar a un hombre que para hacer la obra del Señor. Y, ¿cómo podemos dejar de mencionar el problema de las vidas inmorales de algunos de los que predican. No nos sorprendemos entonces que la predicación frecuentemente no se respeta en los ojos del hombre. El diablo ha utilizado estas perversiones de la predicación para dañar la influencia del mismo instrumento que Dios escogió para salvar al mundo.
1 Corintios 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
También vemos en Romanos 1:16-17:
16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
Sí, el diablo a través de todos los siglos ha estado erosionando la credibilidad de aquello que Dios ha elegido para presentar el mensaje de salvación a aquellos por quienes Cristo derramó su sangre y murió. El diablo sabe que si él puede destruir la credibilidad de la predicación, puede hacer mucho para interferir con la comunicación del mensaje de salvación y evitar que la gente haga los cambios necesarios en su vida para tener una relación con Dios y ser como Dios. (Véase 2 Pedro 1: 4 “… participantes de la naturaleza divina.”)
El Diablo también ha estado trabajando en otro frente a oscurecer el mensaje de salvación. Este método del diablo es realmente muy viejo, pero, también, es muy evidente hoy. Algunos están recomendando que “suavicemos” de la predicación. Se dice que si ponemos menos énfasis o eliminamos a ciertas partes de la palabra de Dios que podrían molestar a algunas personas, que podemos atraer a más gente. Incluso en el Antiguo Testamento, en Isaías 30:10 vemos esta tendencia:
que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
En contraste con esto, el Espíritu reveló a Pablo el siguiente:
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4: 3-4
Aunque nunca debemos utilizar la predicación para solamente criticar y condenar, tampoco debemos eliminar partes del mensaje para evitar ofender a aquellos que están practicando las cosas que son dañinas para ellos y para los demás. Un mensaje que no moleste a las personas pecaminosas no las cambiará tampoco! No hablar específicamente sobre el pecado y el mal que está destruyendo las vidas de la gente, hace que la predicación sea inútil para la vida diaria, y lo hace incapaz de cambiar a las personas para que lleguen a ser como Dios y tengan una relación con él. Es preciso predicar “todo el consejo de Dios” Hechos 20: 26-27
LA PREDICACIÓN
Cuando predicamos la palabra de Dios, tenemos que mantener en mente el motivo por qué Dios nos dio su palabra. No era para entretener o agradar a la gente. La gente se había apartado de Él por el pecado. El mensaje de Dios fue dado para hacer que la gente vea su error y regrese a Él. Cuando predicamos hoy, es preciso que recordemos esto.
Algunos nos dicen que debemos modificar la manera de predicar para atraer a más personas y no hacerles incomodo. Pero, esto nunca ha sido el pensamiento de los predicadores aprobados por Dios. Los profetas del Antiguo testamento fueron perseguidos precisamente porque el mensaje mostró a la gente su desvío y la necesidad que tenían de cambiar la vida como Jesús expresó en Mateo 5:11-12:
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
El problema no es nuevo, como vemos en Isaías 30:9-10:
Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;
30:10 que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
Pero cuando vino Jesucristo, su forma de hablar mostraba claridad y autoridad:
Mateo 7:28-29 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Pablo, el apóstol, al hablar con Félix y Drusila no buscó entretenerles ni impresionarles con su oratorio, más bien se aprovechó de la oportunidad de mostrarles su necesidad:
Hechos 24:24-25 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.
Nuestro amor por Dios y por la gente nos causa preparar a las personas para el día que serán juzgados:
2 Corintios 5:9-11a
Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres;
También en Colosenses 1:28:
a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
En la predicación, tenemos que estar siempre conscientes de nuestro propósito, no para agradar a los hombres, sino para prepararles para el día que tendrán que dar cuentas a nuestro creador. Como dijo Pablo en Gálatas 1:10:
Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Tenemos que decidir, entonces, si vamos a agradar a la gente o salvar las almas del infierno. Haremos una cosa o la otra. Sabemos que el propósito de Dios es salvar almas. ¡Para que seamos siervos de Cristo, Su propósito de Él tiene que ser nuestro propósito!