CUANDO LA PREDICACIÓN PIERDE SU VENTAJA

La predicación ha sido deshonrado por muchas cosas a través de los siglos desde que la iglesia comenzó con ese sermón conocido, registrado en Hechos 2. Se ha utilizado como una herramienta política. Se ha utilizado para “mostrar” la inteligencia y la habilidad de los predicadores que buscan notoriedad o, a veces para enseñar cualquier teoría absurda de la religión que uno podría imaginarse. Algunos lo han utilizado para simplemente criticar y condenar o para controlar a los demás. También se ha sido utilizado como una posición altamente honrado y una profesión muy bien pagada que hace más para honrar a un hombre que para hacer la obra del Señor. Y, ¿cómo podemos dejar de mencionar el problema de las vidas inmorales de algunos de los que predican. No nos sorprendemos entonces que la predicación frecuentemente no se respeta en los ojos del hombre. El diablo ha utilizado estas perversiones de la predicación para dañar la influencia del mismo instrumento que Dios escogió para salvar al mundo.

1 Corintios 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

También vemos en Romanos 1:16-17:

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Sí, el diablo a través de todos los siglos ha estado erosionando la credibilidad de aquello que Dios ha elegido para presentar el mensaje de salvación a aquellos por quienes Cristo derramó su sangre y murió. El diablo sabe que si él puede destruir la credibilidad de la predicación, puede hacer mucho para interferir con la comunicación del mensaje de salvación y evitar que la gente haga los cambios necesarios en su vida para tener una relación con Dios y ser como Dios. (Véase 2 Pedro 1: 4 “… participantes de la naturaleza divina.”)

El Diablo también ha estado trabajando en otro frente a oscurecer el mensaje de salvación. Este método del diablo es realmente muy viejo, pero, también, es muy evidente hoy. Algunos están recomendando que “suavicemos” de la predicación. Se dice que si ponemos menos énfasis o eliminamos a ciertas partes de la palabra de Dios que podrían molestar a algunas personas, que podemos atraer a más gente. Incluso en el Antiguo Testamento, en Isaías 30:10 vemos esta tendencia:

que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;

En contraste con esto, el Espíritu reveló a Pablo el siguiente:

Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4: 3-4

Aunque nunca debemos utilizar la predicación para solamente criticar y condenar, tampoco debemos eliminar partes del mensaje para evitar ofender a aquellos que están practicando las cosas que son dañinas para ellos y para los demás. Un mensaje que no moleste a las personas pecaminosas no las cambiará tampoco! No hablar específicamente sobre el pecado y el mal que está destruyendo las vidas de la gente, hace que la predicación sea inútil para la vida diaria, y lo hace incapaz de cambiar a las personas para que lleguen a ser como Dios y tengan una relación con él. Es preciso predicar “todo el consejo de Dios” Hechos 20: 26-27