Estoy seguro que la mayoría de nosotros alguna vez hemos pensado en cuanto de tales cosas. Muchos tratan de no pensar de ello, pero no podemos evitar el pensamiento completamente. Realmente, no hay que intentarlo, porque, como Hebreos 9:27 nos dice: “… está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,” Puesto que esto es así, sería mejor pensar en estar listo en lugar de tratar de evitar cualquier pensamiento de ella. En Eclesiastés 7:2 nos encontramos con esto: “Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.” Obviamente, entonces, podemos aprender algo importante cuando consideramos la muerte.
Los que dicen que han muerto y revivido en realidad no lo han hecho, porque si realmente hubieran muerto no habrían vuelto. Una vez que el espíritu de vida regresa a Dios quién lo dio, esta vida ya termino y nadie se revive de aquello. Los cuentos que oímos no son verdaderos, son distintos entre sí, y esto demuestra que no son confiables. Pero, gracias a Dios que él nos ha dado un reporte breve, digno de confianza.
Porque viene de Dios mismo, sabemos que es confiable. No es en cuanto de alguien que murió y regresó, sino habla de dos personas que murieron y no pudieron regresar. Trata, por supuesto, del caso del Lázaro y el Rico que se encuentra en Lucas 16:19-31:
19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
Este reporte es distinto que las parábolas por los detalles que se dan y la cantidad de conversación que se menciona. También, porque el nombre de la persona se da. Ninguno de las parábolas que Jesús habló mencionaba una persona por nombre.
Este reporte es un estudio en contrastes, porque la vida y situación de las dos personas son extremadamente distintas, uno viviendo en lujo notable, con la capacidad de gozarse de todo lo que tenía, y el otro en pobreza total, y sufriendo de enfermedad que no le permitía proveer para sí mismo. Es difícil imaginarse de dos personas más distintas. No solamente son distintas en lo que tienen materialmente y en cuanto de salud, pero también son totalmente distintas en su situación espiritual.
Pero, sí tenían algo en común. Siendo humanos, los dos eran sujetos a la muerte física, y murieron.
Pero, aun en la muerte, vemos un contraste, pero al revés. Él que estaba sufriendo ahora está consolado y él que había vivido cómodamente está atormentado. Esto nos muestra muy bien el hecho que las cosas frecuentemente son muy distintas de lo que parecen ser. Generalmente pensamos que tener cosas en esta vida quiere decir que estamos muy bien, y que ser pobre y enfermo sería el opuesto. Pero la Escritura nos enseña claramente que pensar en esta manera es totalmente equivocado.
Jesús dijo en Lucas 12:15:
…Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
¿Pudiera existir una mejor ilustración de esta verdad que lo que tenemos en el caso de estos dos individuos? Lo que el rico había logrado tener no le sirve ahora para obtener lo que más necesita, la salvación de su alma.
¿Nos sorprende, entonces, que Jesús nos ha dicho en Mateo 6:19-21?:
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Alguien ha dicho, “No lo puedes llevar contigo, pero puedes mandarlo por delante.” Esto parece estar de acuerdo con la idea que Jesús expresó en las palabra que terminamos de leer.
Por lo menos, Lázaro tenía en su vida algunas migajas de la mesa del rico, pero el “hombre rico” ya no tiene nada, ni aun una gota de agua para refrescar la lengua. Ahora él desea misericordia, una característica que claramente le había faltado en su comportamiento hacia Lázaro. El pide comodidad, pero nada se le puede dar.
Tal vez muchos pensarán que el “rico” fue condenado por ser rico y que el “pobre” fue aceptado por Dios por ser pobre y por haber sufrido tanto. ¡Pero serían equivocados! La condición espiritual de un hombre no se base en que sea rico o pobre, pero más bien, si su corazón se ha sido cambiado para que sea como el corazón de Dios. Es obvio que el “rico” no amaba, y no cuidaba de las cosas espirituales, ni en cuanto de su alma, ni en cuanto de las almas de los que estaban alrededor de él. Su corazón no era como el corazón de Dios.
Evidentemente, Lázaro, durante de su vida, había aprendido amar, cuidar de otros, y cambiar su corazón para que sea en armonía con el corazón de Dios, por su atención a la palabra de Dios. Llegar a ser como Dios no requiere dinero, posición, ni influencia, sino solamente un corazón que busca a Dios y obedece a su palabra.
¡Qué bendición estaba echado a la puerta del “rico.” Si solamente él había tomando el tiempo necesario para conocer a aquél hombre “pobre,” tal vez hubiera recibido de Lázaro mucho más que él le hubiera dado a este hombre pobre y enfermo.
Finalmente, reconociendo que su situación no tenía remedio, sus pensamientos volvieron a sus cinco hermanos. Parece que reconoce que su situación de ellos no es nada mejor que la suya y que ellos necesitaba cambiar, para que no sufran el mismo fin. Qué triste que todos los días de su vida, no dio suficiente atención a sus propias necesidades espirituales ni a los de sus hermanos. Durante su vida, atendendía a las cosas materiales; no había pensado en forma suficientemente serio en cuanto de la realidad de cosas espirituales.
La solución que sugiere para la situación de sus hermanos, al igual al pedido que hizo para sí mismo, envuelve un pedido por la ayuda de Lázaro. Pero, Abraham le dice que provisión ya había sido hecho para advertir a sus hermanos. Le dice: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.” La expresión “A Moisés y a los profetas tienen….” no refiere a Moisés y los profetas personalmente, sino a la Escritura que Moisés y los profetas habían entregado al pueblo por la inspiración del Espíritu de Dios.”
El “rico” contesta que si alguien aparezca de entre los muertos, que seguramente esto les impresionaría más eficazmente. Abraham contesta que si la palabra de Dios no les cambia, aun una resurrección de entre los muertos lo haría.
Aquí, Dios está revelando el hecho que su palabra es el único poder necesario para cambiar el corazón de una persona. Por esto, tenemos escrito en Romanos 10:17, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” La gente hoy comúnmente cree que algún “milagro” se requiere para cambiar el corazón de la persona. Están equivocados. No hay otro poder, como Pablo, el apóstol nos explica en Romanos 1:16:
Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Si las personas se salvan, no será por el poder de señales, prodigios, o milagros hechos por los manos de hombres. Será porque han escuchado la palabra de Dios y lo han aplicado a si vida al obedecerlo. Esto es la única esperanza.
El relato termina acá. Pero es obvio que hemos aprendido mucho de ello:
- Primero, que lo espiritual es tan real, y de hecho más importante, que lo material, porque esta vida es por corto tiempo, y la eternidad es para siempre.
- Segundo, ¡el tiempo para preparar es ahora! Después de la muerte, no hay manera para prepararnos o cambiar nuestra situación delante de Dios. Ninguna cantidad de oraciones, donaciones, o ritos cambiarán nada después de la muerte.
- También hemos aprendido que lo más importante en la vida no se compra con dinero. Está disponible a cada uno, aun el más pobre entre nosotros. Dios nos lo da libremente. Ninguna cantidad dinero puede salvar a nuestra alma. ¡Solamente la sangre precioso de Cristo puede hacer esto!
- Hemos visto que la sangre de Cristo está disponible si aprendemos la palabra de Dios, el único poder para cambiar el corazón, y si lo obedecemos.
- Es evidente también que si vamos a hacer algo por nuestra familia, amigos, y la gente con quienes vivimos dia por día para mostrar el amor de Dios hacia ellos para salvar su alma y advertirles de lo que viene, tenemos que hacerlo ahora. Algún día la oportunidad ya no habrá.
- Finalmente, podemos decir que esta escritura nos ha mostrado lo que realmente importa en la vida, y que si perdemos esta oportunidad de hacer lo que Dios dice y de llegar a ser como como él, habremos perdido totalmente la razón de la vida, no importa cuáles cosas hayamos gozado acá. Como Dios nos dice en Marcos 8:36, “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”
¿Está ganando o está perdiendo en la vida? Cuando todo se haya acabado, ¿qué será su destino eterno? Considerando todo lo que hemos estudiado, ¿cuáles son los cambios que debe hacer en su vida para que Ud. pueda considerarse exitoso?