LOS PRINCIPIOS BÍBLICOS DE LA AUTORIDAD

I. Introducción

La autoridad es un principio importante en la vida. Hay solamente dos formas de proceder en la vida. Bien reconocemos autoridad, o actuamos como menciona en Jueces 21:25: “cada uno hacía lo que bien le parecía.”

II. ¿Qué es autoridad?

Es el derecho de declarar qué es correcto o incorrecto y el poder de dirigir.

III. Los principios de autoridad

A. ¿De dónde viene la autoridad?

Indudablemente, en todo caso, la autoridad pertenece al dueño. En este caso, toda autoridad pertenece a Dios, porque Él es el autor de todo, porque hizo el mundo por medio de Su Hijo, como podemos ver por medio de los siguientes versículos:

Génesis 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Juan 1:1-3 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Salmos 100:1-3 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. 2 Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. 3 Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Estos versículos lo dicen todo. Dios es dueño y, por tanto, tiene toda autoridad. Esto indica que no hay autoridad verdadera que no venga de Él. Es imposible que el hombre legítimamente tenga autoridad si no le ha sido dado por Dios.

B. ¿Cómo y bajo qué circunstancias ha dado Dios autoridad a otros?

1. En el Antiguo testamento, Dios dio cierta autoridad limitada a hombres para que proclamen su palabra y para ver que su voluntad sea hecha, como profetas, jueces, y finalmente reyes. Uno tiene que entender que la autoridad de tales personas fue limitada a simplemente llevar a cabo lo que Dios dijo que hagan.

2. En el Nuevo testamento, vemos lo mismo. Cristo, durante de su vida en la tierra, declaró:

Juan 12:47-50
Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

Cristo dijo que su autoridad vino de su Padre. No reclamaba derecho ni tenía deseo de cambiar nada del mensaje que su Padre le había mandado que hable, porque sabía que el mandamiento de Dios es vida eterna para los que obedecen.

Más tarde, después de su muerte y resurrección, Cristo declaró:

Mateo 28:18-20
…Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Esta declaración muestra claramente que Dios ha dado a Cristo toda autoridad para actuar por Él en todo. Esto tiene que ser así hasta que el mundo finalice. Dice 1 Corintios 15:24-28:

24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Cuando Cristo venga y tenga su victoria completa sobre sus enemigos, este mundo será destruido y Cristo llevará a su iglesia para estar con Él en el cielo donde estará por toda la eternidad. Y, el reino será entregado a su Padre. Es interesante notar que hay todavía algo que no está bajo control de Cristo, eso es el Padre. Cristo todavía sigue dirigiendo según los deseos de su Padre.

El Espíritu explica esto en 1 Corintios 11:3: “Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” Así vemos que Cristo, en todo lo que hace, sigue siendo sujeto a su Padre, aunque reina sobre todo. Esto es un principio importante que nos ayudará más tarde a entender un concepto muy importante en cuanto de la autoridad limitada que Cristo da a hombres para que ellos ayuden a su pueblo.

3. Dios da a ciertos hombres responsabilidad y autoridad sobre las naciones de la tierra.

Romanos 13:1-6
1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. 6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

De esto, aprendemos que cuando Dios da responsabilidades, también da la cantidad de autoridad limitada necesaria para llevar a cabo lo que Él ha mandado. Tomando este caso de las autoridades en las naciones como ejemplo, podemos ver que la autoridad que Dios da a los hombres no es autoridad absoluta, sino la autoridad para cuidar de la gente por quienes son responsables y llevar a cabo su voluntad. Sería injusto que Dios diera responsabilidad sin que diera, también, la autoridad limitada necesaria para llevar a cabo lo que les ha mandado.

Pero, nos notamos que esta autoridad es limitada, porque las autoridades no tienen derecho de mandar algo que esté en contra de los mandamientos de Dios. Para entender esto más claramente, vemos el ejemplo de Pedro y Juan, respondiendo a las autoridades en Jerusalén. Esto encontramos en Hechos 4:19-20:

…Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

4. Dios ha dado a los esposos autoridad sobre sus esposas para cuidarlas:

Efesios 5:22-24
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Esta escritura indica que la esposa debe seguir las instrucciones de su esposo para que él pueda cuidar de ella. Pero, esta autoridad es para proteger y ayudar a su esposa. No significa que el esposo tiene derecho de mandar que la esposa desobedezca a Dios para complacerle a él. Tampoco debe de usar su autoridad sin consideración o en una forma brusca.

1 Pedro 3:7

7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

También en Colosenses 3:19: “Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos (o amargos) con ellas.”

5. Pasa lo mismo con los padres de familia. Dios nos dice en Colosenses 3:20: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.” Pero, se sobreentiende que ningún padre tiene derecho de mandar que el hijo haga su voluntad solamente porque es padre, sino debe crearlos con las instrucciones que vienen de Dios. Tampoco, no debe exasperar a sus hijos por tener una dura o tener una actitud demasiado exigente hacia ellos como dice Colosenses 3:21: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.”

6. Los predicadores y maestros tienen que tener un “así dice el Señor” para todo lo que ellos instruyen. Sin esto, no tienen ninguna autoridad. No tienen derecho de enseñar o dirigir, aparte de lo que el Espíritu nos da en la Biblia.

2 Timoteo 4:1-4 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Hablar más allá de la palabra es enseñar mandamientos de hombres que siempre han separado a las personas de Dios. Como dice Mateo 15:7-9:

7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

7. En cuanto a los ancianos es igual. Dios ha dicho en Hebreos 13:17:

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

También en 1 Pedro 5:2-3:
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; 3 no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.

Tito 1:7-11 dice:
Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, 8 sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, 9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. 10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

Ancianos, entonces, guían en solamente dos maneras:

Por su enseñanza de la palabra de Dios (…retenedor de la palabra fiel…para exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen Tito 1:9).

Por su ejemplo (1 Pedro 5:3 no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.)

Al final y al cabo, cada persona está sujeta a la ley de Dios, por esto cada persona tiene la responsabilidad de saber la palabra.

Si uno pudiera seguir a Dios por mandado de otros, entonces solamente algunos tendrían que saber la palabra, y los otros pudieran simplemente seguir a ellos.

Pero, según el plan de Dios, cada uno tiene que saber la palabra de Dios, y es responsable por su obediencia a Dios por medio de su conocimiento de los mandamientos de Dios, y cada uno será responsable en el día de juicio por su obediencia a estos mandamientos.

Hemos aprendido en esta lección que Dios siempre ha dado cierta autoridad limitada a personas a quienes él tenía la intención de usar para el bienestar de otros. Este poder era preciso para que tales personas puedan ayudar a la gente.

Cuando Dios da una responsabilidad, también da la autoridad limitada necesaria para que la persona llevara a cabo lo que Dios le manda, sean gobernantes, esposos, padres de familia, predicadores y maestros, o ancianos de la iglesia de Señor. Fallar en cooperar con tales personas para lo bueno siempre ha provocado la ira de Dios, porque es lo mismo que oponerse a Dios.

En cuanto a la autoridad dada a los ancianos, Dios nunca ha dado a tales personas el poder de hacer decisiones ni pronunciamientos aparte de la palabra de Dios ni guiar por su propia voluntad aparte de la enseñanza de la Escritura.

La enseñanza de la palabra de Dios y el ejemplo del anciano muestra la manera que debemos vivir, y con gusto el cristiano verdadero sigue.

Ancianos verdaderos nunca intentarán a imponer sus propios gustos ni deseos en otros, ni menos mandar por virtud de su posición, sino más bien, los ancianos confíen en la palabra de Dios para toda las decisiones que hay que tomar, y muestran abiertamente las razones bíblicas para todo lo que recomiendan, y convencen a todos en cuanto de la importancia de obedecer a Dios así.

Ser anciano no da derecho de proceder como uno quiere y dominar a otros, más bien, Dios encarga a cada anciano el deber de convencer a sus hermanos con la palabra de Dios y mostrar el camino por su ejemplo, para que los hermanos sigan unidos bajo la dirección de Dios.

La única autoridad absoluta pertenece a Dios, Padre. ¡Él es todo en todos! La autoridad que Dios ha dado a hermanos es solamente para que ayuden a otros a saber la voluntad de Dios y obedecer a él, no para que impongan su propia voluntad. Cada cristiano sigue directamente responsable a Dios para saber y llevar a cabo lo que él nos ha dicho.