Cuando enseñamos, es absolutamente necesario considerar todo lo que dice la palabra de Dios en cuanto del tema que estamos explicando. La ignorancia y la falta de estabilidad espiritual pueden causar que enseñemos un error dañino en vez de entregar a las personas el alimento espiritual que les puede ayudar a crecer y ser fuertes en su trabajo para el Señor.
El Espíritu dio esta palabras a Pedro en 2 Pedro 3:16: “casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.” Por esto, tenemos que poner diligencia cuando ensenamos como encontramos en 2 Timoteo 2:15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”
Un error puede surgir no solamente por decir algo que la Biblia no dice o por directamente contradecir a lo que dice, sino igualmente puede producirse por torcer o no usar correctamente la palabra de Dios. Esto es precisamente lo que pasa cuando se enfatiza una parte palabra más que el resto de las enseñanzas. Algunos hicieron esto cuando Jesús vivía acá en la tierra por poner más atención en los sacrificios y cosas ceremoniales que en la pureza de los pensamientos y del alma. Jesús condenó tales ideas. Hay que recordarnos siempre que el propósito de Dios al comunicar con nosotros en la palabra es causar que seamos más y más como Él. Por poner más énfasis en los sacrificios que en la el cambió de la mente y la vida, habían dejado atrás el punto principal y el propósito de Dios, así creando una religión que no hizo nada positivo en la vida de las personas.
Hoy estamos cara a cara con un cambio de énfasis similar. La enseñanza popular en cuanto de la gracia de Dios se está usando para crear sistemas de creencia que parecen muy cómodos para la gente. El problema es que estas sistemas no demandan cambio de corazón ni de vida. El propósito de la gracia de Dios en Jesucristo siempre fue enseñarnos que dejemos lo malo (Tito 2:11-12):
11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
Por años hemos escuchado continuamente el tema popular desde los púlpitos de gracia, dulce gracia de Dios, mientras que las personas se han extraviado más y más de la verdad de Dios en su manera de vivir y se contenten con simplemente vivir sus vidas como les plazca y dedicarse a sus propios propósitos. Pero esta sistema de creencia no parece nada similar a la vida de Jesús, o de Pablo, o de Esteban, personas que dedicaron la vida a la obediencia a la palabra de Dios con graves costos personales.
¿Hasta cuándo vamos a tolerar la enseñanza que la vida en Cristo es fácil? Cuando Pedro trató de convencer a Jesús que no tenía que sufrir por hacer la voluntad de su Padre, esto era la contestación de nuestro Señor:
22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. (Mateo 16:22-27)
Pedro, sin saber, estaba tomando la parte del Diablo por decir a Jesús que no tenía que sufrir la muerte que vino para llevar a cabo. Los que tratan de convencernos hoy que la vida cristiano es fácil están tomando la misma parte. Muchas personas se sorprenderán cuando en aquel día son rechazados por no haber hecho lo que Dios les mandó. (Mateo 7:21)