En Hechos 14:22, encontramos estas palabras:
21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
Es impresionante lo que encontramos al final de estos versículos. Hace mucho que no se escucha este mensaje de la mayoría los predicadores del mundo religioso en nuestros días. Tal vez nos dicen de lo bonito que es ser cristiano, de como, si somos fieles con dar dinero, Dios nos va a prosperar, o como viviendo la vida cristiana , la vida nos saldrá mejor. ¿Pero, cuándo escuchamos que debemos esperar muchas tribulaciones?
Es posible que muchos creen que tal mensaje haría disipar las congregaciones como el sol de mediodía derrite el hielo. Pero, la verdad que encontramos en este versículo no puede negarse. Y siendo así, si no predicamos este parte del mensaje, ¿estarán listos los hermanos para vivir la vida y pasar por las cosas que nos esperan a cada creyente fiel?
Tampoco es este el único lugar en las Escrituras donde menciona esta verdad. En 2 Timoteo 3:12 encontramos las siguientes palabras:
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;”
Entonces, si estamos evitando a todo costo la persecución, no estamos viviendo piadosamente. ¿Acaso el mundo se ha convertido en amigo de la verdad? ¿Es más propensa la gente de aceptar la manera de vivir y enseñar de un creyente fiel a Dios? No, no esta lista. Si persecución no se manifiesta, no es porque la gente ya acepta la luz, sino porque estamos escondiéndola en la vida que vivimos. Si es porque escondemos de otros lo que creemos, o porque no hablamos en contra de la maldad alrededor de nosotros, o porque accedemos a las personas que nos presiona para hacer cosas deshonestas o practicar el engaño, sea cual sea la razón, es por estas cosas que no sentimos la persecución. Pero, haciendo así, tampoco estamos “viviendo piadosamente en Cristo Jesús.”
Tenemos que esperar que nos vendrán tiempos difíciles por nuestro fe en Jesús. Cuando enseñamos todo el mensaje, haremos saber a todos los creyentes, que tienen que seguir obedeciendo, cueste lo que cueste y que “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”